Escribir en Substack y que no te lean
Mi experiencia: 1 año publicando en Substack
Aviso: Aquí se relata mi caso personal y mis opiniones son subjetivas. Lo aquí descrito no es aplicable a otros.
La idea y el proyecto
“La historia de Japón en 50 películas” esa fue la idea. Y se iba a desarrollar con los siguientes pasos:
1.- Ver la peli
2.-Escribir una reseña
3.-Hacer unos vídeos-reseña
El punto 2, escribir la reseña, era la que involucró la plataforma Substack. (Ese fue un intento de hacer algo diferente a, simplemente, publicarlo en un blog muy coqueto que no tiene ningún interés para los motores de búsqueda como Google o Bing).
Al iniciar, mi mayor temor era que me pasara algo y no poder terminar la lista de 50 películas. Y por “que me pasara algo” quiero decir morirme.
Lo terrible no era morirse, sino dejar el proyecto colgado…
-Dijo 50 y un día abandonó. -Mis “flanes” no me lo iban a perdonar en la vida.
Al final no me morí. Y logré ver las 50 películas, escribir sobre ellas, publicar las reseñas, grabar los vídeos, editarlos (editar vídeo es mucho peor que la muerte), y publicar los vídeos.
Así que el objetivo fue alcanzado. Y para ser fieles a la verdad, la mayor parte ya estaba acabada (vistas y reseñadas las pelis) en septiembre.
Entonces ¿a qué viene esta desoladora sensación que me embarga?
Substack, ese lugar igual a todos los demás lugares
Substack es una red social. S u mayor interés es que pases tiempo aquí (e interactúes con los demás). Trae a tus amigos y alístate en la marina.
Substack tiene un algoritmo que te muestra lo que potencialmente te gustará. O aquello a lo que tú mismo vas a contribuir a hacer más viral con tu LAIC. Con las interacciones de todos, Substack lista y ordena el contenido de más a menos interesante (viralizable).
Lo que funciona, funciona. El meme, la referencia a la cultura popular, la cita literaria inspiradora, la romantización de algo, las fotos otoñales, las mascotas monas, un titular con la palabra sexo…
La gente solo da Like a lo que conoce. Da igual la red social. Un foro de coches, una plataforma de escritura, un portal de ligoteo. El usuario regala su Like a lo que coincide con sus ideales, pensamientos, creencias y anhelos. O simplemente, a lo que conoce.
Uno no se da cuenta, pero cada like es un saco de arena alrededor de una trinchera que te envuelve en tu “mundo”. Pero tu mundo no es la realidad. El mundo real es poliédrico, amorfo y bien feo.
A la gente le encanta hacer saber que es más lista que tú. Escribe algo con evidentes datos erróneos y no tardará en venir un listo a hacer saber que te equivocaste. Como dijo Descartes: “Solo sé que no sé nada. Porque salí de fiesta de viernes a martes.”
Entonces, sabiendo los mecanismos ¿por qué vienes a tropezar en la misma piedra?
Substack against all odds
Ahí les va una lista (no de errores) pero sí de piedras en la mochila:
Escribir en español en Substack.
Escribir reseñas de cine en Substack.
Escribir reseñas de películas alejadas del cine mainstream.
Escribir y punto (y esperar que alguien venga a leerte).
Cuando abrí un perfil en Substack no tenía ni idea de cómo hacer nada. Me limité a “copy&paste” lo que tenía escrito en el blog. Y ya. Y lo suyo me costó aprender a hacer eso. Programé una publicación a la semana. Y los primeros meses no fui capaz de hacer nada más.
-Ah, ¿pero hay que hacer algo más aparte de escribir?
Un gurú de Substack (ya saben, esa gente que se acuesta con 3 seguidores y despierta con 1402) dijo que el tiempo hay que dividirlo así: 10% escribir tus cosas y el 90% restante, “venderte”. Es decir, replicar tu publicación de Substack en todos tus perfiles para que tus amigos sepan que estás en Substack (Trae a tus amigos y alístate en la marina). También debes salir a explorar Substack: Encontrar gente afín a tus cosas. Suscribirte a sus boletines, darles laic, compartirlo, comentarlo, … Para que florezca una amistad como la de Euronymous y Varg Vikernes.
Yo no hice nada de todo eso.
Y nadie se enteró de nada de lo que yo hacía.
Y como hacer siempre lo mismo y esperar resultados diferentes es de idiotas, luego le hice caso al gurú. ¿Y saben qué pasó una noche?
Pues no pasó nada.
Y a la siguiente tampoco.
Y siguió sin pasar nada relevante.
Mis estadísticasUP en Substack
En el momento exacto de escribir esta línea mi boletín tiene 13 suscriptores y 1,17 Mil visitas totales.
De mis 13 suscriptores, uno soy yo.
A otros 5 los “atraje” yo mismo desde otros perfiles y consideraron cómodo la propuesta de recibir la publicación en el buzón en lugar de ir a leer(me) a otro sitio.
A los otros 7 no los conozco. Pero como 5 de ellos no han vuelto por Substack creo poder afirmar que es gente que vino a “darme su apoyo” momentáneo. Pero que no les interesa nada ni Substack, ni lo que se hace aquí. Ni mis cosas.
Así que la cifra de gente que encontró lo que escribo y decidió, libremente, suscribirse es de dos personas.
Substack: 1 año, 50 publicaciones, 2 suscriptores.
La gente en Substack, es lo peor
Aparte de los gurús del éxito, tenemos toda una pléyade de arquetipos disfuncionales para con la vida:
Están las cuentas que roban contenido de otros lugares: memes literarios, citas del libros de Coelho o fotos de naturaleza de Wallpapers.com
Están las cuentas de Posers de Escritura que hablan de sus libretas, sus escritorios, sus ventanas, su lápices, sus mesas de trabajo o las mesas de bibliotecas desde donde escriben sus publicaciones que hablan de libretas, escritorios, ventanas, lápices y mesas de trabajo.
Están las cuentas de seres que adolecen para con la vida.
Y luego están cuentas cuyo contenido es interesante. Aunque a mí no me interese. Como cuáles son los mejores moldes para hacer flanes, cómo se inventó la maquinilla de hacer punta a los lápices o cómo decir en código morse “Los aliens ya están aquí”.
En Substack hay gente que si te suscribes a su boletín, se suscriben al tuyo. Aunque no les interese un carajo tus tonterías. Hay gente que no.
Hay gente que le encanta contestar a tus cosas. Siempre que tus cosas sean un comentario a una publicación suya.
Hay gente pero no es tu gente.
Y hay gente demente.
De mente.
A todos, gracias por leer hasta aquí. En breve ya termina.
¿Y ahora qué?
Lamentarse y abandonar. As usual.
O seguir.
En realidad, quien escribe es un ser egoísta que necesita seguir escribiendo.
Lo que en verdad no es necesario es compartirlo. A Emily Dickinson le importaban un carajo las opiniones y metía sus poemas en un baúl.
Pero es muy fácil ser estoico cuando nadie quiere lo que ofreces.
Así que puede que escriba más reseñas sueltas de películas que vaya viendo. Escribir de cine no main stream, en castellano y en Substack. Las mismas piedras, los mismos tropiezos.
Puede que me ponga a escribir desvaríos de loco que adolece por existir.
O puede que, como única manera de la que dispongo de revelarme contra todo, me calle. Al final, solo queda el silencio.






A veces solo queda escribir por el mero gusto de hacerlo.
Comencé en Substack apenas, antes solo me la pasaba leyendo pero recién empecé a escribir algo y caí en cuenta que lo compartí para tener un lugar donde guardar aquello que siento sin tener que guardármelo para mi por siempre.
Ánimo y ojalá con el tiempo vayas creciendo, muy buena redacción estoy segura tus reseñas son buenas. 🫶🏻
Nadie podía esperar la referencia a Mayhem 😂 A veces las bonitas amistades de las redes, como Substack, esconden intereses egocéntricos y narcisistas. Y hay muchos post con más ganas de llamar la atención que la quema de iglesias 🙃